Plazas, parques, jardines…

Olvídate del granito y la pizarra. ¿Conoces muchas ciudades donde la superficie vegetal se haya multiplicado por diez en cuarenta años? Así es en Rennes. Hoy, la ciudad cuenta con 868 hectáreas de espacios verdes. Un 17 % de su superficie. ¿Quién da más?
Desde parques muy bien acondicionados hasta jardines silvestres, la naturaleza ofrece una enorme variedad de entornos en Rennes. En el centro urbano, los parques Thabor y Oberthür son la flor y nata del jardín paisajístico y botánico. Lujo, serenidad y exuberancia. En los límites de la ciudad, los parques de Bréquigny –un paraje boscoso muy auténtico– y Gayeulles –un centenar de hectáreas con una oferta de actividades increíblemente variada– ofrenden grandes espacios de juego y libertad. ¡A sacar las cometas y los globos!
Cada espacio natural aporta un toque de deporte, cultura y biodiversidad al conjunto. ¿Una gigantesca escultura? Es la «Alineación del siglo XXI», una obra de Aurélie Nemours que se levanta en el parque de Beauregard. ¿Animales? Son las vacas y ovejas que pastan en el parque de Landry haciendo de cortacésped natural. ¿Una pista para bicicletas en miniatura con stops y semáforos? Es el circuito del parque de Maurepas. A los niños les encanta.
Todos jardineros
Menos conocidos pero muy populares son los muchos jardines comunes y municipales que crecen también en plena ciudad. Rennes cuenta con unas mil parcelas de jardines familiares repartidos en once zonas distintas. ¿Tienes buena mano para las plantas? El ecocentro de Taupinais organiza durante todo el año talleres gratuitos de jardinería abiertos a todo el mundo. Muy práctico para aprender a cultivar tu propio huerto ecológico o a hacer esquejes.Abre los ojos mientras paseas. Verás cómo escalan los muros el jazmín, las clemátides y la madreselva. La ciudad de Rennes autoriza a todos sus habitantes a cultivar una pequeña franja de acera delante de sus casas. Y nadie se priva de hacerlo.
Esclusas, running y playa

En Rennes, la naturaleza también tiene forma de agua. Está, cómo no, el río Vilaine. Pero también, muy cerca, el canal de Ille-et-Rance, cuyos márgenes se han acondicionado para montar en bici o correr. Las esclusas que se suceden en el canal, en Rennes y también más lejos, hacia Saint-Grégoire y Betton e incluso hasta las espectaculares once esclusas de Hédé, jalonan el paseo para deleite del paseante. Hacia el sur, hay que descubrir las lagunas de Apigné. No hay mar, ¡pero playa sí!
Un ecomuseo muy vivo

¿Cómo era la vida en el campo? Para descubrirlo, ven al Ecomuseo de Rennes. Este museo tan singular, vestido de madera, está en una antigua granja situada justo detrás de la circunvalación. Sus originales exposiciones temporales retratan cinco siglos de historia local. La historia de sus habitantes, de sus tradiciones y de su patrimonio. Allí se habla de cerdos, de semillas, del monte… Hay talleres para enseñar a los niños a esquilar, a hacer juguetes de madera o a recolectar miel.
Alrededor de la granja, hay un sendero señalizado que lleva desde el huerto hasta los prados poblados por razas de animales rústicas conservadas por el ecomuseo. Gallinas Coucou de Rennes, ovejas de Ouessant, vacas bretonas Pie noir… Un sitio ideal para hacer un pícnic en plena naturaleza con la familia a un paso de la ciudad.

El thabor, el príncipe de los jardines
Grande, con relieve, florido en cualquier estación… El parque del Thabor es el orgullo de los habitantes de Rennes. Es uno de los más bellos testimonios del arte paisajístico practicado en los jardines públicos en el siglo XIX. Construido en 1867 en una superficie de más de 10 hectáreas, el Thabor alberga muchas especies vegetales poco comunes o exóticas, así como una excepcional rosaleda con 980 variedades, algunas con nombres muy divertidos.
Un jardín francés, un jardín inglés y un jardín botánico forman el esqueleto verde del parque, que también esconde una pajarera, un quiosco de música, un elegante invernadero de naranjos (orangerie) convertido en galería de exposición y una gran zona de columpios de madera para los niños. De sus impecables zonas de césped se desprende un ambiente de orden y majestuosidad. Si quieres holgazanear un rato al sol o conquistar a alguien, no busques más: es el sitio ideal.
Saint-martin, praderas en plena ciudad

Es un remanso de paz lleno de vegetación y alejado del ajetreo urbano. Puedes llegar hasta allí a pie o en bici, siguiendo el canal de Ille-et-Rance. El cambio de aires está garantizado. Las praderas de Saint-Martin, un mosaico vegetal de zonas húmedas, huertos participativos y grandes parcelas de maleza atravesado por discretos arroyos, forman uno de los pulmones verdes de Rennes. La zona abarca 28 hectáreas y se convertirá en parque natural urbano en los próximos años.