1. El màs majestuoso : El parque del Thabor

De él se dice que es el «príncipe de los jardines», uno de los más bellos de Francia, declarado «jardín de prestigio». El Parque del Thabor, cuyo nombre se debe al mismo tiempo a la pequeña colina de 56 metros en la que está y a su origen religioso –en referencia al Monte Tabor de la Biblia–, tiene una superficie de más de 10 hectáreas. En un principio, era el jardín de los monjes benedictinos de la abadía de Saint-Melaine, que bordea su entrada y lo hace aún más majestuoso. En el siglo XVII, se abrió el parque parcialmente al público, aunque únicamente a los hombres.
Jardín francés y parque de estilo inglés
Después de la Revolución, se abrió totalmente al público el parque, que se convirtió en un lugar muy popular de paseo. Se completó con un jardín botánico antes del gran reacondicionamiento de 1866 a cargo de Denis y Eugène Bühler. Los hermanos Bühler, paisajistas y arquitectos, diseñaron un jardín francés y, además, el primer jardín paisajista inglés de la ciudad. El arquitecto Jean-Baptiste Martenot le añadió unos invernaderos, una pajarera, un quiosco de música y una orangerie –invernadero de naranjos– que hoy alberga exposiciones fotográficas. A finales del siglo XIX, se instalaron en el parque unas esculturas de Charles Lenoir.
Un lugar relajante y festivo
Las últimas modificaciones importantes, en el siglo XX, consistieron en agrandar aún más el parque hasta llegar a la rue de Paris creando unas cascadas en la parte conocida como «les Catherinettes». A medida que se iban produciendo estas transformaciones, el huerto de los monjes que rodeaba los muros de la ciudad se integró en el centro urbano. Esta prolongación natural de Rennes es un lugar muy popular lleno de vida durante todo el año. El Festival Mythos instala allí cada primavera su Magic Mirror y Les Tombées de la Nuit invaden el parque en verano con sus espectáculos de arte callejero, en particular el escenario al aire libre, conocido como el Infierno, el antiguo estanque donde los monjes montaban en barca para disgusto de su padre superior. En el marco de los Dimanches du Thabor, cada domingo de mayo, junio y septiembre se celebran en el escenario al aire libre y en el quiosco conciertos, espectáculos y números de danza. Espectáculos gratuitos a partir de las 15:00.
Un sitio donde holgazanear… o estudiar
El jardín del Thabor invita tanto a volverse estudiosos como perezosos… Los estudiantes de las cercanas facultades van allí para estudiar, leer o distraerse, las familias pasean de camino a los columpios y los paseantes admiran la rosaleda y sus 2000 variedades. Perdiéndote por sus senderos, te topas con una extraña cueva, con unas cascadas o con árboles que llaman la atención en cualquier época del año.
En este punto emblemático de la capital bretona, también se puede tomar algo en una terraza, montarse en el tiovivo o hacer running por un circuito de 1,5 km muy accidentado que da toda la vuelta al parque. En definitiva, el Thabor es el paraíso. En medio de la ciudad.
- Horarios de apertura: de 7:30 a 20:30 en verano y de 7:30 a 18:30 en invierno.
2. El más secreto: el parque de Tanneurs

Es un pedacito de naturaleza oculto a las miradas indiscretas: el parque de Tanneurs forma una especie de pequeño valle arbolado que va hasta el río Ille y las praderas de Saint-Martin. Se entra por la rue Saint-Martin, atravesando una gran verja que da a un precioso caserón del siglo XIX. Una prestigiosa propiedad en la que antaño vivía una familia de curtidores (en francés tanneurs), de donde toma su nombre. Hay que animarse a entrar en este parque de algo más de una hectárea para apreciar todo su encanto romántico y admirar sus fabulosas secuoyas. Hay 90 árboles plantados en el pequeño valle, que contribuyen al ambiente relajante del lugar. Un inesperado paseo rodeado de vegetación a solo 5 minutos a pie de la plaza Sainte-Anne que se puede prolongar volviendo por el Canal Saint-Martin y las praderas del mismo nombre.
- Horarios de apertura: de 8:15 a 20:15 en verano y de 8:00 a 17:30 en invierno.
3. El más zen: el parque Oberthür

El parque Oberthür fue diseñado por el mismo paisajista que el del Thabor, Denis Bühler, unos años antes, en 1863. El parque forma un marco magnífico en torno al palacete del célebre impresor oriundo de Rennes François-Charles Oberthür. Para este gran aficionado a la entomología y la botánica, Bühler conservó los grandes árboles, en particular los magníficos robles, cerezos, álamos y hayas. En este bonito parque, por el que siempre apetece pasear, se puede descansar a la sombra de árboles de gran tamaño: cedros, hayas laciniadas, robles, tilos plateados, Gingkos Biloba…
Especies vegetales raras para los amantes de la botánica
También crecen allí especies vegetales poco comunes, como la torreya de California, el arce de Pensilvania, el falso castaño amarillo, el alcornoque mediterráneo, el roble sauce… Sin olvidar un ciprés calvo con unas asombrosas raíces aéreas.
Otra particularidad botánica del parque Oberthür es la presencia de una gran colección de plantas de jardín (rododendros, azaleas, hortensias, magnolias, andrómedas) para disfrute de los entendidos.
Por último, en el estanque hay una variada fauna; Patos, cisnes y garzas se reflejan en sus aguas llenas de peces. Un parque ideal para disfrutar de un poco de serenidad y meditar.
- Horarios de apertura: de 8:00 a 20:00 en verano y de 8:00 a 18:00 en invierno.
4. El más familiar y deportivo:el parque de Gayeulles

El parque de Gayeulles es el más grande de Rennes. Situado al noreste de la ciudad, tiene una centenar de hectáreas de extensión. Es un centro de actividades recreativas, al aire libre y deportivas, pero conserva un aire campestre que gusta mucho a las familias. El Central Park de Rennes ofrece muchísimas actividades. Es perfecto para hacer un pícnic o una barbacoa, tomar algo en la terraza con los pies prácticamente en el agua o montar en bici o hacer ejercicio. Los deportistas tienen a su disposición dos recorridos distintos de running (4 y 6 km), aparatos de gimnasia, pistas polideportivas, una piscina de recreo, una pista de patinaje (Le Blizz), un minigolf, un recorrido de arborismo (Forêt Adrénaline), une rampa de skate… También hay columpios para los niños, jardines familiares, un pequeño zoo, patines acuáticos y un camping municipal de 3 estrellas.
Los amantes de la naturaleza y del senderismo pueden disfrutar admirando la flora y la fauna en un ecosistema en toda regla en el que viven conejos, ardillas, zorros y corzos (para los más madrugadores) y casi un centenar de especies de pájaros identificadas (pájaros carpinteros, lechuzas, herrerillos…).
Un día entero no basta para ver todo este inmenso parque boscoso situado a las puertas de la ciudad.
5. El más florido: el jardín del Palacio Saint-Georges

Es imposible pasar por alto el palacio Saint-Georges. Al salir de la estación de Rennes, atrae la atención de inmediato, en la línea de mira por la avenue Janvier. Es sin duda el primero que hay que visitar al llegar a Rennes. Desde lejos se adivina la inscripción que tiene en la fachada: «Magdelaine de la Fayette», el nombre de la abadesa que presidió su construcción en 1670. Hoy el palacio alberga servicios administrativos y el parque de bomberos, que se instaló en el edificio restaurado después de un incendio en 1921. Fue por aquel entonces cuando se creó en el patio un bonito jardín francés. Con el buen tiempo, luce todo su esplendor lleno de flores y es el sitio ideal para hacer un alto, por ejemplo si te cansas de arrastrar tu maleta de ruedas… El jardín está a un paso del centro histórico y de la piscina Saint-Georges. ¡Relájate! ¡Ya casi has llegado a tu destino!
En Rennes, nos encanta la naturaleza…
Hay muchos más jardines que ver en Rennes, en todos los barrios. ¿Qué tienen todos en común? La preocupación por acondicionarlos de manera ecológica y gestionarlos de forma diferenciada para preservar la biodiversidad en pleno corazón de la ciudad. En Rennes, hace mucho tiempo que no tienen cabida los pesticidas y se deja que la naturaleza campe a sus anchas en grandes prados. Con un 17 % de su superficie dedicada a los espacios verdes, Rennes es una de las ciudades más verdes de Francia. Son jardines ornamentales pero, ante todo, están llenos de vida y, a lo largo de todo el año, los parques se convierten en escenarios culturales que albergan festivales como Mythos en abril o Big Love en junio.
Los jardines familiares también ofrecen la posibilidad a los aficionados de cultivar pequeñas parcelas en plena ciudad y al lado del río. ¡No dudes en tomarte un rato para descubrir los jardines de la ciudad!