Le moulin et l'écluse du Boël au sud de Rennes

Escapada a le Boël

Una vuelta por un pequeño cañón bretón

A tan solo unos minutos de Rennes, Le Boël merece ser visitado por su molino, sus paisajes de brezos y sus acantilados de esquisto rojo. Un paisaje de pequeño cañón bretón donde las historias de ayer y de hoy confluyen en las aguas del Vilaine…

Un valle estrecho rodeado de acantilados de color púrpura

Le Moulin du Boël à Bruz près de Rennes
© CRT Bretagne / Yannick Le Gal

En el corazón de una región denominada «la suiza bretona»

El desfiladero vertiginoso, con acantilados de esquisto púrpura de casi 80 metros de altura, ofrece una bonita panorámica de los meandros del Vilaine. Aunque aún se encuentra lejos de los desniveles alpinos, no es casualidad que se esta zona se conozca como «la Suiza bretona». Los senderos se prestan a cualquier actividad al aire libre (bicicleta de montaña, bicicleta de paseo, trail running, senderismo), pero el camino de sirga ofrece también numerosos circuitos de excursión más practicables para las familias. En cuanto al río bretón, gracias a la base náutica cercana, invita a practicar actividades de ocio: remo, canoa, kayak u otra embarcación; todo está permitido, o casi todo…

Una zona de recreo para los deportistas y excursionistas

Le Boël es un lugar excepcional para los amantes de los paseos por la naturaleza. El GR39 avanza por el camino de sirga y continúa en dirección a Redon y al Atlántico. Pero en las alturas hay otros caminos que esperan excursionistas. Circuitos en el corazón de un paisaje de brezos en el que el amarillo del tojo contrasta con el púrpura y el rojo del esquisto. Un paisaje vertiginoso si subes por los acantilados abruptos para admirar las vistas al río y al molino. A ambos lados, numerosos senderos serpentean desde la orilla hasta las alturas. Sin embargo, cuidado, ya que ciertos recorridos están más destinados a deportistas que a familias con sillitas de bebé.

El molino de le Boël: símbolo del patrimonio fluvial

Le moulin du Boël à Bruz (35)

En la margen izquierda del Vilaine, un navío de piedra parece agrietar las aguas. El molino de palas de Le Boël fue construido en 1652 por iniciativa de Claude François Auguste de Marboeuf, señor de Laillé y consejero del rey Luis XIV. El molino, edificado sobre sus tierras, era una fuente de ingresos para el señor local.

Con una proa muy particular, el molino todavía tiene buen aspecto y sigue siendo un símbolo del patrimonio fluvial. A pesar de todo, fue parcialmente destruido por una violenta tormenta en 1962 y se libró por los pelos de la demolición. En la actualidad, y tras haber sido reconstruido por una asociación y por jóvenes voluntarios internacionales, forma parte de los 250 monumentos seleccionados en el marco de la lotería del patrimonio, puesta en marcha por Stéphane Bern. Por tanto, el molino de Le Boël debería disfrutar de una segunda juventud y de una nueva rehabilitación para el deleite de sus visitantes. Este punto de referencia imprescindible de Le Boël puede admirarse desde todos los ángulos e imaginarlo en el pasado, cuando su rueda giraba al ritmo de las aguas del río: desde la margen derecha al lado de la esclusa y del camino de sirga, desde lo alto de los acantilados o justo después de un agradable paseo a lo largo de los acantilados sombríos de la margen izquierda, para realizar una parada bucólica.

Recorridos en bicicleta con encanto

Le Boël

Los caminos de sirga son muy populares entre los cicloturistas y los aficionados a los paseos en bicicleta. En bicicleta se puede ir hasta el océano, saliendo de Rennes y pasando por los caminos llanos que siguen al Vilaine. Le Boël, como parte de un recorrido de larga duración o simplemente para hacer una pequeña excursión, es tanto un buen punto de salida como una encantadora parada para realizar durante tus vacaciones. En primer lugar, por el paisaje, pero también por los servicios de salida-llegada y de avituallamiento que ofrece. Hay un aparcamiento situado justo al lado de la esclusa y del molino y un bar-restaurante-crepería, el Marin’ Boël, en el que poder refrescarse o degustar un crepe o una tortita en la terraza, o en una de las grandes salas del restaurante, con unas impresionantes vistas al río y a las barcazas.

Una excursión de un día desde rennes

Los aficionados a los grandes paseos en bicicleta podrán disfrutar de una excursión de un día desde Rennes hasta Le Boël y disfrutar de las numerosas posibilidades de almuerzo a lo largo del recorrido. Y eso sin nombrar los circuitos para bicicleta señalizados en el valle del Vilaine, los cuales te llevan a descubrir elementos del patrimonio, curiosidades o productores locales. En resumidas cuentas, ir a Le Boël en bicicleta es algo que hay que hacer: desde el comienzo del Paseo, pon rumbo a los estanques de Apigné y sigue el camino de sirga durante unos 25 kilómetros hasta llegar a Le Boël. Un ciclista normal llega al destino en una hora y media o dos. 

El paraíso del trail y de la bicicleta de montaña

Le Boël, paradis du trail

Si bien las orillas del río son un paraíso para los excursionistas, los ciclistas y las familias, Le Boël tiene fama de ser un lugar de trail running y una zona de recreo popular entre los ciclistas de montaña. Para los deportistas aficionados a los senderos técnicos y al desnivel, las subidas y bajadas están salpicadas de múltiples escollos (rocas, raíces, ramas, pequeños arroyos o zonas con barro que atravesar o evitar).

Para los corredores de trail, es un buen entorno donde entrenarse o codearse con otros corredores, especialmente en el mes de junio con la tradicional carrera Trail du Boël, la cual propone dos distancias con salida en el muelle de Pont-Réan (14 kilómetros con 300 metros de desnivel positivo y 24 kilómetros con 510 metros de desnivel positivo) en un recorrido técnico variado, pero bastante exigente, con impresionantes cruces y vistas del Vilaine. En julio, la carrera trail vecina de Tertre Gris parte también de Le Boël en un recorrido más largo, el Maratrail: una carrera de 49 kilómetros con más de 1000 metros de desnivel positivo, reservada a los deportistas más aguerridos.

En lo que respecta al ciclismo de montaña, el recorrido encadena subidas y bajadas a ambos lados del Vilaine, con las que cambiar las vistas y calentar bien las piernas. Se han señalizado recientemente numerosos circuitos como parte del año del Vilaine. 

Canoa, kayak o remo: ¡todos al agua!

La Grande Traversée à vélo
© Destination Rennes

Los aficionados a las actividades acuáticas también pueden descubrir Le Boël con remo, canoa o kayak. Las vistas del molino y de los acantilados son todavía más bonitas cuando uno se desliza sobre las olas sin hacer ruido. No olvides mantener los ojos abiertos antes de llegar al puente que marca la entrada al cañón. A la izquierda, al llegar desde Pont-Réan, puedes ver el menhir de Cahot. Este menhir, también denominado menhir del Prado de la Piedra, mide 2,80 metros de alto. Indica una presencia muy antigua en el lugar de confluencia entre el Vilaine y uno de sus afluentes, el Seiche. Evidentemente fue tallado en esquisto púrpura con aristas geométricas.
Para los paseos náuticos, el punto de partida ideal es la base náutica de Pont-Réan, a la altura del muelle donde se encuentra el Canoë-Kayak Club de Pont-Réan (CKCPR). Allí se pueden alquilar embarcaciones por horas o para todo el día. Una gran idea realizar actividades en familia. Los alquileres están disponibles en verano, de martes a sábado, de 10:00 a 12:00 y de 14:00 a 18:30 (salvo en caso de lluvia) y los domingos de 14:00 a 18:00. De mayo a septiembre, los alquileres están disponibles los fines de semana y días festivos de 14:00 a 18:30. Si tienes tu propia embarcación, los pontones están situados antes y después de la esclusa de Le Boël. 

Cuaderno de viaje a le boël

Une péniche à l'écluse du Boël
© Vallée de la Vilaine / Nicolas Joubard

¿Cómo llegar?

  • En coche: Le Boël está situado a 15 kilómetros al sur de Rennes. Para llegar hasta allí, coge la D177, carretera de doble carril en dirección a Redon, sal en Bruz/Pont-Réan, dirección Pont-Réan por la D577 y, a continuación, sigue en dirección a Le Boël. Para llegar a la margen izquierda, desde la circunvalación sur de Rennes, coge la carretera de 4 carriles N137, sal en Chartres-de-Bretagne en dirección a Bruz y Laillé y desvíate en dirección a Le Boël antes de la DGA. Aparcamientos gratuitos junto a la esclusa (margen derecha) o cerca del puente de la SNCF (margen izquierda).
  • En bicicleta: Sigue el camino de sirga desde Rennes en dirección a los estanques de Apigné. Le Boël está a unos 25 kilómetros de caminos señalizados y llanos. Es posible ir en TER BreizhGo, con parada en la estación de Bruz o de Laillé.
  • En autobús: Desde las estaciones de Rennes, el autobús de la línea 63 hasta el final de línea en Pont-Réan (Bruz) (horarios disponibles en el sitio web www.star.fr). A continuación, atraviesa el puente de Pont-Réan, toma a la izquierda el camino de sirga a la altura de la base náutica. Le Boël está a unos 2 kilómetros a pie.

¿Dónde comer?

  • En el mismo lugar: bar-crepería-restaurante le Marin’Boël, abierto todos los días excepto los lunes y martes, plato del día a partir de 11 euros, galette-saucisse los domingos por la tarde.
  • En los alrededores: el Bistronome, cocina bistronómica de temporada, 87 avenue Joseph Jan en Bruz, 02 99 52 62 83
  • En la aldea de Pont-Réan: comercios, creperías, restaurante y bares junto a la base náutica
  • En Laillé, mercado los miércoles y sábados por la mañana, comercios y restaurantes a pocos kilómetros de Le Boël a lo largo de la sirga en dirección actividades en la naturaleza 104 Chemin rural de Fénicat 35170 Bruz http://fenicat.fr
  • Parque ornitológico de Bretaña, colección de pájaros exóticos en un parque floral 53 boulevard Pasteur, 35170 Bruz. www.parc-ornithologique.com
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