Una vez fue «la ciudad roja»

Las murallas de Rennes tienen una larga historia que se remonta a la Antigüedad. En aquella época, la ciudad de Condate era apodada «La roja», debido al color de los ladrillos de su muralla, que protegía la ciudad. Una muralla galorromana de la que aún podemos ver algunos vestigios en el lado de la Cruz de la Misión. Construida en tiempos de paz, entre el 275 y el 300 d.C., su función era defensiva a la vez que decorativa. Se veía desde muy lejos, aunque sólo tenía 1200 metros de largo. Donde hoy se ven las puertas Mordelaises, construidas mucho más tarde, ya había una puerta antigua. «La historia local y el trabajo de los estudiosos del siglo XIX evocan la presencia de una puerta antigua, que las recientes excavaciones arqueológicas permiten atestiguar. Se trata de una de las cuatro puertas cardinales, uno de los ejes principales para acceder a la ciudad de Condate», explica Gilles Brohan, Jefe del Departamento de Patrimonio de la oficina de turismo.
Nuevas fortificaciones en el siglo xv
Esta antigua ruta data de la Edad Media, cuando se construyó la muralla que todavía queda en pie en algunos puntos. En el siglo XV, entre 1442 y 1452, las puertas Mordelaises fueron reconstruidas para defender la entrada de la ciudad y adaptarse a las nuevas amenazas, en un contexto militar marcado por la Guerra de Sucesión en Bretaña y la Guerra de los Cien Años. En estas puertas medievales encontramos también un bulevar de artillería. «En esta época, gracias a poderosos avances, se comienza a defender la ciudad de manera diferente. El bulevar de artillería es un buen ejemplo: una barbacana en forma de herradura con nichos para guardar artillería y una entrada lateral. Una especie de escotilla delante de la puerta de la ciudad», explica Gilles Brohan.
Una muralla, seguida por otras dos
Las nuevas murallas y puertas, cuyo nombre hace referencia a Mordelles, la primera parroquia en el oeste, serán seguidas por otras fortificaciones. Alrededor de 1450, la zona norte es protegida por una muralla que se extiende desde la plaza Rallier du Baty hasta el distrito de Saint-Georges. De 1450 a 1470 se fortifica también la parte sur, que alberga los negocios de curtidores y carniceros. Incluso se planeó una cuarta muralla en el lado de la plaza Sainte-Anne, pero nunca vería la luz por falta de fondos. En cuanto a los materiales utilizados, los constructores de la época trabajan más deprisa reutilizando materiales antiguos y edificando con morrillos. Utilizan también una piedra local de color púrpura, llamada esquisto, extraída de las canteras de Orgères.
Este perímetro fortificado permite defender la ciudad hasta el siglo XVII, momento en que se desmantela parcialmente por decisión real.
Las puertas mordelaises, símbolo de los duques de bretaña

Las puertas Mordelaises son interesantes desde el punto de vista de la arquitectura militar, pero también a nivel simbólico. Se construyeron para que los duques de Bretaña entraran a la ciudad a ser coronados. «Hasta la adhesión de Bretaña a Francia, Rennes tenía un estatus especial en comparación con otras ciudades bretonas, ya que era la ciudad donde se coronaban a los duques y duquesas de Bretaña», nos explica Gilles Brohan.
La coronación de los duques, un ritual muy organizado
Entraban por las puertas siguiendo un estricto protocolo, según informan los archivos. El futuro duque o duquesa entraba con su escolta a la barbacana y se paraba ante una puerta simbólicamente cerrada. A ello le seguía un juramento de defensa de las libertades bretonas que entronizaba al nuevo soberano o soberana. La puerta se abría entonces, la escolta entraba en la ciudad en dirección a la catedral, donde los futuros soberanos pasaban una noche de oraciones antes de ser coronados al día siguiente. Así fue como se desarrolló la ceremonia que culminó con la coronación de Ana de Bretaña en 1489. Símbolo de la potencia ducal y de Bretaña, las puertas de Mordelaise han mantenido un lugar siempre distinguido, como entrada principal a la ciudad. Los nuevos obispos y gobernantes al visitar la ciudad toman el mismo camino hacia la catedral.
Cómo han sobrevivido las puertas al tiempo

Hoy día sólo quedan dos trozos de muralla, entre la plaza del Maréchal Foch y la plaza Rallier du Baty, ya que parte de ella fue desmantelada a principios del siglo XVII. En aquel momento el poder real decidió derruir algunas fortificaciones para evitar que las tropas enemigas se atrincheraran, en una época marcada por las guerras religiosas. «La preocupación por la seguridad pública se convirtió en un problema financiero en las ciudades: el gasto de mantenimiento de las murallas era alto y causó numerosos conflictos en la zona», añade Gilles Brohan. «Como el suelo era bastante pobre, de piedra de construcción, se comenzaron a sacar piedras de las murallas para otras construcciones y poder así ganar terreno». Todavía quedan elementos de las murallas ocultos en el subsuelo, y otros visibles, como por ejemplo, en Délicatessen, una discoteca ubicada en la antigua prisión de Saint-Michel. En la plaza de Champ Jacquet, detrás de las casas de conglomerado de madera, la muralla aún está ahí. Hay una sección muy completa de muralla entre la plaza Rallier du Baty y la plaza des Lices, aunque invisible para los ojos de los transeúntes…
Las puertas mordelaises, transformadas en casas, prisiones y… hasta en discotecas
Las puertas Mordelaises se han conservado mejor que la muralla. Esto es debido a su dimensión histórica y porque siempre han estado ocupadas, mantenidas y protegidas por otros edificios. Tras el incendio de 1720 los heridos se llevan a las torres, durante la Revolución Francesa se convierten en prisión, a la que llaman la “Porte Marat”, y en el siglo XIX se construyen apartamentos en la zona.
Las torres permanecen ocupadas hasta los años 80, con una discoteca en la parte de abajo de la torre oeste, y oficinas del centro de iniciativas, antepasado de la oficina de turismo.

Un nuevo lugar para pasear
Es fácil pasar por alto las puertas Mordelaises. Están un poco escondidas, pero todavía mantienen elementos arquitectónicos que vale la pena ver. «Todavía encontramos restos del sistema de puente levadizo y el escudo de armas de los duques de Bretaña», nos dice Gilles Brohan. «La forma de los matacanes es también interesante, con bloques de granito y un arco trilobal, firma bretona que encontramos en otras fortificaciones en Bretaña, en Vannes y en Guérande». Un patrimonio por descubrir durante la visita guiada que ofrece la oficina de turismo, que incluye visita al corazón histórico y visita dedicada a Rennes en la Edad Media.
Futuro jardín de murallas
Las puertas Mordelaises destacarán pronto por un paseo que unirá la plaza des Lices y la de Hyacinthe Lorette, dominada por la torre Duchesne, conectando así el centro histórico con el moderno Paseo François Mitterrand y sus agradables terrazas. Estos jardines de las murallas verán la luz entre 2019 y 2021.
Mientras tanto, hay muchos otros sitios que visitar alrededor de las puertas Mordelaises para disfrutar de la vista de esta joya medieval. En concreto, Thé aux Fourneaux es un restaurante y salón de té ubicado en las puertas Mordelaises. Pero también está Repère des Jules en la calle que va a la catedral, y la crepería de Motte-Picquet. Si viene a Rennes, no olvide pasar por las famosas puertas Mordelaises, como hicieron los duques y duquesas de Bretaña.
