La lune géante de Luke Jerram à la piscine de Rennes

Piscina Saint-Georges

Las 1001 vidas de la piscina Saint-Georges

Es un monumento emblemático de Rennes y una gran obra del Art Déco en Francia: la piscina Saint-Georges de Rennes, declarada monumento histórico en 2016, forma parte del decorado de la ciudad. Se va allí a nadar o a visitarla. Además, la piscina se transforma para distintos festivales y eventos culturales. Nos sumergimos en la historia de uno de los edificios favoritos de la gente de Rennes…

Inaugurada en 1926, sigue en activo

Visite guidée de la piscine Saint-Georges
© Destination Rennes / Julien Mignot

Desde 2016, la piscina Saint-Georges de Rennes es un monumento histórico. Inaugurada en 1926, sigue en activo: en el número 2 de la rue Gambetta, te puedes bañar, por supuesto, y también visitarla para admirar su fachada Art Déco y su decoración interior de mosaicos hecha por la familia Odorico. Esta instalación deportiva es fruto de la iniciativa del entonces alcalde, Jean Janvier, que puso todo su empeño en que Rennes tuviera una piscina. Un proyecto visionario, que ya estaba en ciernes antes de la Primera Guerra Mundial, pero que se concretó muchos años después pese a la feroz oposición por parte de los habitantes.

Un proyecto impulsado por la ola higienista

«La piscina Saint-Georges se enmarca en un contexto ideológico particular», explica Gilles Brohan, especialista en patrimonio de la oficina de turismo de Rennes. «Plasma la voluntad política del alcalde radical-socialista de llevar el higienismo a la ciudad, en pleno periodo de renovación de las formas urbanas».

Según la mentalidad de la época, higiene deportiva rimaba con higiene moral y el alcalde quería que su ciudad contara con una instalación que aún era poco corriente (en Francia había solo 16 piscinas climatizadas), para que los habitantes de Rennes se aficionaran a la natación. «Antes de la construcción de la piscina, quienes querían nadar solo podían hacerlo en el río Vilaine o en el Canal d’Ille et Rance y durante un periodo muy corto del año», recuerda Gilles Brohan.

Un templo del deporte en el emplazamiento de una iglesia en ruinas

Piscine Saint-Georges de Rennes
Piscine Saint-Georges de Rennes ©Clément Guillaume

Esta instalación de tipo hasta entonces desconocido, construida a mediados de la década de 1920, se distinguía de los baños públicos y privados: era para hacer deporte, ¡no para lavarse! Pero la confusión perduró algún tiempo incluso después de su inauguración porque la gente seguía sin entender por qué el reglamento obligaba a ducharse antes de meterse en el agua…

Su emplazamiento, cerca del río, fue deliberado: la piscina debía ser céntrica y estar situada cerca de otra instalación deportiva, el velódromo. Su construcción comenzó en 1923 en el lugar donde se caía a pedazos una iglesia en ruinas, justo al lado del palacio Saint-Georges, que pasó a manos de los servicios municipales después de que los militares que lo ocupaban le prendieran fuego accidentalmente en 1921.

El friso de la piscina, símbolo del mar ideal

La frise de la piscine Saint-Georges
© Destination Rennes / Julien Mignot

El proyecto, encomendado al arquitecto de la ciudad Emmanuel Le Ray, despertó bastante oposición. No todos los habitantes entendían el interés que tenía semejante instalación y criticaban su coste –2 millones de francos de entonces–, que se consideraba exorbitante. Sobre todo porque la decoración parecía demasiado ostentosa. El friso del vaso de la piscina, realizado por la familia de artistas del mosaico Odorico, tenía precisamente el propósito de lograr que los habitantes de Rennes se sintieran «orgullosos de su piscina y tuvieran ganas de visitarla».

Las grandes líneas del proyecto fueron diseñadas por el arquitecto, pero es el talento de Isidore Odorico el que le da un estilo y una gama cromática inimitables. El friso del vaso de la piscina, ahora sumergido al haber subido el nivel del agua, simbolizaba el mar ideal, con tan solo unas pequeñas olas coloreadas de verde, amarillo y marrón. Por último, los materiales se ajustan perfectamente a los requisitos higienistas: el gres porcelánico y los mosaicos se limpian muy bien con abundante agua.

La fuente de inspiración: la piscina de la Butte aux cailles de París

Para diseñar la piscina Saint-Georges, el arquitecto se inspiró en especial en la piscina de Nancy (una referencia construida en 1904) y sobre todo en la de la Butte aux Cailles de París. En la fachada exterior, a cargo de la empresa Gentil & Bourdet, encontramos un arco que recuerda al de la Grande Criée del puerto de Marsella, entre dos pequeñas escalinatas en cada esquina, que le da un estilo arquitectónico clásico que contrasta con los elementos Art Déco.

Por todo esto y sobre todo por el hecho de que la piscina siga funcionando, igual que los baños, la piscina Saint-Georges es un elemento patrimonial destacado que se visita en los recorridos Odorico que organiza la oficina de turismo.

Discoteca acuática durante los Bars en Trans

DJ set aquatique pendant les bars en trans
© Destination Rennes / Michel Ogier

La piscina Saint-Georges no es solo una infraestructura deportiva en la que hacer unos largos, sino que además se metamorfosea para algunos eventos o festivales. Como durante los Bars en trans, el off de los Trans Musicales, cuando esta joya Art Déco se convierte en pista de baile acuática. Los DJ colocan sus pletinas en lo alto del trampolín, mientras los nadadores cambian sus gorros de baño por flotadores y unicornios hinchables para vibrar al son de las ondas electrónicas. Un insólito DJ set que transforma el lugar en discoteca de agua.

Escenario teatral o sala de cine 

projection à la piscine Saint-Georges
© Festival Maintenant

Pantalla gigante del festival Maintenant

En 2010, la piscina ya cambió de función al convertirse durante la proyección de un vídeo del artista Herman Kolgen en una sorprendente sala de cine dentro del festival Maintenant organizado por Electroni(k). Se instalaron proyectores y una pantalla gigante encima de la piscina para que 150 nadadores vieran la película en extrañas condiciones. Otra gran sorpresa para los usuarios habituales de la piscina…

Escenario de una obra acuática mundial de Philippe Découflé

En 2011, para el festival Mettre en scène del TNB (Teatro Nacional de Bretaña), Philippe Découflé imaginó una improvisación acuática en torno a la piscina Saint-Georges: «Swimming poules et flying coqs» con Christophe Salengro, presidente de la imaginaria Groland, y su troupe Octopus. 

Una luna gigante invitada por les Tombées de la nuit

La piscine sous la lune
© Destination Rennes / Nicolas Joubard

En junio de 2017 y enero de 2018, se instaló la luna gigante de Luke Jerram, en el marco de Les Tombées de la Nuit 2017, para dar una nueva perspectiva a la piscina Saint-Georges. Los nadadores podían disfrutar así de su deporte favorito bajo la extraña luz de una escultura hinchable de 7 metros de diámetro. Una instalación artística que no pasó desapercibida: la luna artificial y efímera del artista británico logró que la piscina Saint-Georges apareciera en el top 8 de las piscinas con los diseños más locos. Una clasificación elaborada por la revista estadounidense Architectural Digest que puso de nuevo el foco sobre la piscina de Rennes.

Fue tal la sensación que causó que Les Tombées de la Nuit invitaron de nuevo al artista a instalar su luna gigante en enero de 2018. Con o sin luna, vale la pena conocer la piscina Saint-Georges: ¿por qué no te sumerges en este monumento de Rennes durante tu estancia en la capital bretona?

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