L'opéra de Rennes

La ópera de Rennes

La ópera más pequeña de Francia tiene una gran historia

La ópera de Rennes es singular por más de una razón: su fachada redondeada se corresponde con la forma del ayuntamiento que se sitúa justo en frente, su doble escalera fue todo un escándalo, su fresco bretón hace levantar la vista al cielo… Es conocida por ser la ópera más pequeña de Francia, pero su programación juega en la liga mayor. Abramos el telón para mostrar la historia de uno de los monumentos más emblemáticos de Rennes.

Una fachada redondeada en consonancia con la del ayuntamiento

El ayuntamiento a un lado y al otro la ópera: dos emblemáticos edificios públicos que se miran y forman una de las plazas más bonitas de Rennes. Es allí donde todo el mundo se cruza, donde las parejas se forman y se deshacen, tanto sobre el escenario como en la vida real, ya que la sala de bodas se encuentra en uno de los extremos, de frente a la sala de teatro donde se representan las grandes arias románticas. Aunque parezca que las dos fachadas estén hechas para que encajen la una con la otra, no datan de la misma época: la ópera se construyó en 1836, un siglo después de que Jacques Gabriel edificara el ayuntamiento, entre 1734 y 1743. Antes de la construcción de la ópera había un gran vacío y esta parte de la plaza se denominaba la “plaza de los árboles”, donde se pretendía construir un hotel especial para el gobernador, que jamás llegó a ver la luz.

Tras la revolución de 1830, la llegada de un nuevo grupo municipal hizo que se produjeran cambios. La ciudad no tenía aún una sala de teatro digna de ese nombre y los espectáculos se representaban principalmente en antiguas salas de juego de palma. «En 1830, la burguesía que llega al poder quiere reafirmar la posición de Rennes como capital de provincia y encarga a Charles Millardet, el arquitecto de la ciudad, que construya una sala de espectáculos» , cuenta Gilles Brohan, responsable del servicio metropolitano de arte e historia de la oficina de turismo. «En un primer momento se prevé construirla sobre la actual Contour de la Motte. Pero termina imponiéndose su construcción en frente del ayuntamiento, en pleno corazón de la ciudad».

La ópera de Rennes
La ópera de Rennes

Un teatro al estilo italiano en el corazón de rennes

El proyecto no gustó a todos. El arquitecto Charles Millardet diseñó un teatro de estilo italiano para jugar con la arquitectura del ayuntamiento que se situaba en frente. «Estamos en pleno romanticismo y lo antiguo sigue estando de moda», explica Gilles Brohan. «La arquitectura se inspira en el antiguo teatro de Marcelo de Roma, cuyo hemiciclo se adentra hacia la ciudad. En aquella época, los habitantes de Rennes no entendieron el motivo de inspirarse en un teatro italiano y hubieran preferido, por chovinismo, un teatro a la francesa con una fachada lisa. Construir un teatro de estilo italiano con una fachada redondeada era un planteamiento arquitectónico osado que permitía que encajara con la curva del ayuntamiento».

Y, es que, incluso hoy en día sigue siendo un monumento original gracias a su fachada neoclásica, rematada con columnas y capiteles. Un verdadero templo cultural, dominado por diez estatuas, entre ellas la de Apolo, el dios de las artes, rodeado de sus musas.

Otra singularidad de este proyecto arquitectónico es que se integra en un conjunto muy vasto y moderno para su época, puede que demasiado… «Charles Millardet introduce la sala de espectáculos en un programa inmobiliario más amplio, donde los edificios que enmarcan la ópera y las galerías y calles comerciales que los atraviesan adquieren el espíritu de los pasajes cubiertos parisinos de la época», apunta Gilles Brohan. Por desgracia, ese concepto de «galería-paseo» nunca llegó a funcionar y los comercios cerraron al poco tiempo; los curiosos preferían avanzar con pasos largos por el centro de la plaza antes que pasar por los arcos que, no obstante, llamaron la atención del turista más famoso del siglo XIX: el mismísimo Stendhal.

Visita guiada a la ópera

Cuando Stendhal alabó el encanto de los arcos de la ópera

En sus Memorias de un turista, Stendhal cuenta su largo viaje siendo Bretaña su punto de partida. Un periplo a lo largo del cual diversos destinos salen mal parados. Desde Vannes, pasando por Normandía, hasta Suiza e Italia, pocas son las ciudades que despiertan su simpatía y, si comparáramos sus comentarios, se asemejarían a las duras críticas de los viajeros que se quejan en Tripadvisor. Entre este mar de críticas, Rennes es una excepción. Cuando visita la ciudad en 1837, justo después de la inauguración de la ópera, el autor de Rojo y negro se rinde a los encantos de la capital bretona: «Sabía que Rennes se había destruido por completo en el incendio de 1720 y no esperaba encontrar nada interesante arquitectónicamente hablando. Pero me sorprendió gratamente. Los habitantes de Rennes acaban de construir una sala de espectáculos y, lo que es más fascinante, una especie de paseo cubierto (indispensable en cualquier ciudad que aspire a tener algo de conversación)».

Una de las dos galerías sirve hoy en día como entrada de artistas pero es posible atravesar la otra e ir a comer al famoso Café Picca (que ya existía con otro nombre cuando se construyó la ópera) antes de ir a comprar una entrada para ver el espectáculo. Bajo los arcos, la vista de la plaza no es la misma; déjate guiar por los pasos de Stendhal.

Dentro de la Ópera de Rennes

Decorados originales restaurados de forma magistral

En el interior de la ópera nos encontramos con el particular estilo de los teatros italianos. Anteriormente, se entraba por la plaza, pasando por las hileras de rejas, que hoy día se han reemplazado por ventanas para evitar que se formen corrientes de aire que puedan afectar las cuerdas vocales de los artistas. En las dos columnas de la sala circular quedan restos de cajas de sal, donde se compraban las entradas. La piedra aún contiene las huellas de las pequeñas manos que iban a por sésamo para acceder a la sala.

Esta sala de espectáculos originó otro escándalo en 1836. El arquitecto no había seguido las reglas del arte: para acceder a la platea era necesario subir 44 escalones por una doble escalera. Es algo que jamás se había visto y que hoy en día sigue haciendo sudar a los corredores de la Rennes Urban Trail que ascienden, por placer, por esta broma arquitectónica.

Devastada por un incendio en 1856

Todos estos detalles chocantes terminaron por ser olvidados, hasta tal punto de que, cuando la ópera quedó devastada por un incendio en 1856 a causa de un fuego de chimenea mal apagado, se decidió reconstruirla de forma idéntica. Solamente se cambió el código de colores de las butacas, cambiándolas de azul y oro (muy aristocrático) a terciopelo rojo/burdeos, que aún se mantiene tras la primera restauración de la ópera en 1999.

Mientras tanto, también hubo lugar para otros decorados en la ópera. A la detallada decoración de la sala circular, obra de Jobbé-Duval (anterior a la increíble sala de bodas del ayuntamiento que se sitúa justo en frente), que incluye numerosos Puttis (pequeños ángeles regordetes que simbolizan el arte de la ópera), se le añadió en 1913 un fresco de J.-J. Lemordant en el que se refleja una farandola bretona mirando al cielo. Es un techo original que merece la pena admirar, especialmente por los detalles de los trajes tradicionales. Otro fresco más exclusivo es el Salon des poilus, pintado por Camille Godet (autor del fresco de la Sala de la Cité), que se reserva solamente a los ojos VIP. En el vestíbulo se puede disfrutar en los entreactos de una maravillosa vista sobre la plaza y el ayuntamiento, y los muros llevan todavía los nombres de los compositores de moda: Massenet, Gounod, Mozart, Verdi, Léo Delibes…

Fresco de la Ópera de Rennes

Se iba al teatro «para ver y que te vieran»

La decisión de construir un teatro a la italiana en Rennes también se explica por el juego social que prevalecía en un lugar como aquél. En el siglo XIX, se iba al teatro sobre todo «para ver y que te vieran» y el respeto por los artistas no estaba muy presente: se discutía, se comentaba el espectáculo, los actores solo existían en escena y el público representaba también su propia obra dando su opinión sobre la interpretación de los actores y cantantes. La forma de herradura de la sala, los camerinos volteados hacia el público y los tres balcones que representaban la jerarquía social hacían de la ópera un lugar para socializar donde todos los entornos se superponían y se observaban. En el tercer balcón, denominado «gallinero», los estudiantes se mezclaban con las prostitutas, mientras que en el primer balcón y en los camerinos, los burgueses representaban otras escenas. Mientras en la parte baja, frente al escenario, se encontraba la clase media. Hoy en día, las mejores localidades para ver el espectáculo no son las mismas, aunque ir a la ópera sigue siendo una ocasión especial, asequible según dónde se sitúe la butaca y, sobre todo, si buscas la butaca menos ruidosa. Y la sala ha conservado ese aspecto acogedor gracias a su particular forma.

Sede de la Ópera de Rennes

Visita los bastidores de la ópera

Para descubrir el interior de la ópera, sin duda lo mejor es ir a disfrutar de un espectáculo. La programación es muy variada y los precios están al alcance de todos los bolsillos. A menudo, la ópera organiza visitas guiadas para conocer el edificio y sus decorados, así como para deambular entre bastidores. Cruzamos la sala circular, subimos al escenario, admiramos los camerinos y la sala mitad patio mitad jardín… 

Durante estas visitas, es posible acceder a los camerinos y a la parte baja del escenario que el público nunca ve, denominada «el bosque». Debajo del escenario también hay una segunda sala: una sala de ensayos que lleva el nombre de Pierre Nougaro, el padre del cantante Claude, que fue el director de la ópera de Rennes entre 1950 y 1960. Existen muchas más anécdotas sobre la ópera y estas visitas son la mejor manera de aprender más sobre el edificio y su historia. Cabe señalar que la ópera puede visitarse de forma gratuita durante las Jornadas Europeas del Patrimonio que se celebran en septiembre.

  • Visitas guiadas por la ópera (4 euros), información en la taquilla de la ópera
Visita de la ópera de Rennes

Ópera en pantalla(s): un espectáculo en gran formato

Cada dos años, se puede disfrutar de la ópera en pantallas gigantes en una treintena de ciudades de Bretaña y de Países del Loira. En colaboración con las óperas de Nantes y Angers, se representa y se retransmite en directo una ópera conocida por el gran público en más de 30 ciudades: en las plazas, salas de espectáculos, cines, terrazas o incluso en la piscina de Gayeulles de Rennes. El espectáculo congrega a cerca de 20.000 personas al aire libre en la plaza del ayuntamiento, que van a empaparse de ópera.

El buque fantasma de Wagner en la 6ª edición

La sexta edición de la «Ópera en pantalla(s)» tendrá lugar el 13 de junio de 2019 con la representación de El buque fantasma de Wagner, una ópera en 3 actos que se interpretará este año en el teatro Graslin de Nantes, después de realizar ensayos y representaciones en Rennes y Angers. Un momento mágico del que disfrutar el mes de junio en el oeste de Francia, estés donde estés. Hasta entonces, hay programados numerosos eventos que giran en torno a esta obra que Wagner compuso en su juventud. La oficina de turismo propondrá paseos que giren en torno al tema del agua, e incluso la ciudad deportiva y los organizadores de la Copa Mundial Femenina de Fútbol, que se disputará en Rennes en el mes de junio, se harán eco de él. 

Ópera al aire libre
Ópera al aire libre

Una ópera anclada en la historia y con la vista puesta hacia el futuro

A los que piensan que la ópera solo está hecha para personas de cierta edad, la ópera de Rennes les demuestra cada día que el teatro cantado puede cautivar a cualquier generación. Organiza numerosos eventos para los jóvenes y las familias que permiten experimentar la ópera de otra forma, de manera lúdica. La ópera de Rennes, cuyo director es desde hace poco Matthieu Rietzler, también utiliza mucho las nuevas tecnologías, en colaboración con start-ups de la región. Ejemplo de ello es la visita de inmersión en 3D, realizada en colaboración con Artefacto, que consiste en una aplicación gratuita de realidad virtual denominada «Las claves de la ópera». Video demostrativo 

Por último, ¿sabías que la ópera de Rennes viajó en 2018 al Consumer Electronic Show (CES) de Las Vegas? Fue para mostrar cómo se utilizan las nuevas tecnologías en la ópera, en especial, la simulación en realidad virtual de la sala realizada junto con ESI Groupe y la retransmisión de conciertos en audio 3D, que son las tecnologías que se utilizarán en junio de 2019 con ocasión de la ópera digital. ¡La ópera de Rennes no deja de sorprendernos!

La ópera de Rennes en realidad virtual
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