1. Plaza del ayuntamiento

Terrazas con vistas a la ópera y al ayuntamiento
La plaza más bonita de la ciudad, con la Ópera y el Ayuntamiento frente a frente, ofrece un escenario espectacular que se puede admirar desde la terraza del «Picca» (el Picadilly), un establecimiento mítico de la ciudad, un lujoso emplazamiento muy agradable para desayunar debajo de las inmensas sombrillas. Al otro lado de la fachada de la Ópera, la terraza de Roazhon Opéra ofrece otras vistas y permite degustar las especialidades locales, crepes, tortitas y, sobre todo, la famosa galette saucisse.
En la esquina de la plaza, en dirección a République, la terraza del bar Angélus tiene también unas vistas increíbles de los dos monumentos.
2. Paseo françois mitterrand

Ambiente tranquilo en las nuevas ramblas de rennes
El paseo François Mitterrand se ha convertido en pocos años en el paraíso de los aficionados a las terrazas. Es habitual, tanto en verano como en invierno, ir a tomar una copa, desayunar o almorzar en el Grands Gamins, La Piste y L’Echappée, Oh My Biche, la Cabane, WarpZone o en el rincón Mousse, bajo sus toldos o al sol. El ambiente tan particular del paseo resulta popular para los treintañeros y las familias, máxime cuando muchos de los establecimientos facilitan tablas de palet y juegos. En este paseo arbolado, punto de partida de bonitos recorridos en bicicleta a lo largo de los canales y del Vilaine, es como estar un poco en las ramblas.
3. Alrededor de la plaza sainte-anne

Ambiente festivo desde la calle de la sed a la calle saint-malo
La plaza Sainte-Anne se encuentra en el corazón palpitante del centro histórico. Desde buena mañana, a medida que sale el sol, puedes tomar un café en la Bonne Nouvelle, el Ty-Anna, el L’Artiste Assoiffé o el Petit Bar. Cada habitante de Rennes tiene su terraza favorita según la hora del día. Aquí nos gusta perder el tiempo en las terrazas. Todo el mundo se reúne para hablar, para cambiar el mundo o para socializarse. ¿Te lo vas a perder?
Al mediodía, las terrazas de las creperías están llenas: la crepería artesana o la crepería Sainte-Anne son las más céntricas, pero por los alrededores de la plaza encontrarás una gran cantidad de tabernas, restaurantes y locales de comida rápida para todos los gustos. No te olvides de visitar las emblemáticas casas de entramado de madera del número 9. Por la tarde, las calles adyacentes están incluso más animadas, sobre todo en la célebre calle de la sed, la rue Saint-Michelle, la cual hace honor a su nombre con un bar cada 7 metros, un récord nacional. Al otro lado de la plaza Sainte-Anne es imprescindible pasear por la calle Saint-Malo para probar su estilo «canalla»: en el Café des Jacobins se aprecia especialmente el ambiente de la terraza a la hora del aperitivo cuando el sol lanza sus últimos rayos por encima del Convento de los Jacobinos. En dirección al parque de Thabor, la calle Saint-Melaine cuenta con varias terrazas de pequeños restaurantes muy agradables donde se puede hacer una parada antes de ir a ver los jardines.
Al otro lado de la plaza, bajando hacia el teatro del Vieux Saint-Etienne por la calle d’Echange, nos encontramos por fin con un oasis de paz a la sombra de los castaños con las terrazas del Petit Saint-Etienne y del Copain Copine.
4. Plaza des lices

Las terrazas más populares los jueves por la tarde y los sábados por la mañana durante el mercado
Antiguamente, en la plaza des Lices, los caballeros se enfrentaban en torneos memorables. En la actualidad, al finalizar el día, la batalla continúa en parte por encontrar un lugar en las terrazas abarrotadas, especialmente los jueves por la tarde cuando salen los estudiantes, o los sábados por la mañana cuando el mercado des Lices está en su apogeo. De hecho, la plaza concentra, de arriba a abajo, una multitud de terrazas agradables con vistas a los hoteles y, a lo lejos, las torres de Les Horizons. Aquí los bares abundan, cada uno con su estilo: la enoteca La Grappe propone un ambiente de pequeña taberna parisina, con una terraza bien situada el día del mercado; la terraza del Délirium Café, una inmensa cervecería, ofrece unas vistas panorámicas de la plaza y de la lonja Martenot. Para los amantes de las ostras, el Iodé es un buen lugar para disfrutar del atardecer y para estar en las primeras filas en la lonja del pescado. En el Webb Ellis, situado frente al reloj de la plaza, punto de encuentro de todo el mundo, es el lugar estratégico para ver pasar a los alocados estudiantes el jueves por la tarde, cuando el ambiente festivo está en su punto álgido.
Y en la parte baja de des Lices, nos podemos divertir en L’Amaryllis, el Chantier, el Gazoline… A tu alrededor, otras terrazas agradables que te recibirán para tomar una copa o para cenar: en el Carré, magnífica terraza en un hotel del siglo XVII o en la calle Nantaise, donde se encuentran excelentes restaurantes como Chez Pierre, el Bistrot des Rempants, Coquille, el Café Breton, el Atelier des gourmets…, la mayor parte de los cuales cuentan con terraza. ¿Y por qué no pasar al otro lado del canal, a los pies de Les Horizons? El Amrok es una bodega nueva con más de 200 referencias de cervezas. Las vistas hacia abajo desde los rascacielos de Rennes te darán vértigo.
5. Plaza Rallier du Baty

Ambiente relajante en la terraza de los restaurantes
Alrededor de una fuente con forma de crisálida, obra de Sylvain Dubuisson, y en la que se pueden apreciar a Tristán e Isolda dormidos, el ambiente es de siesta culinaria. Si bien la calle de la sed no se encuentra más que a unos pasos, aquí nos encontramos con la «plaza del hambre», con numerosos restaurantes con grandes terrazas bien orientadas. ¿Te apetece una pizza? Ve a Gepetto. ¿Tienes ganas de probar especialidades asiáticas? Toma el rumbo hacia Chawp Shop BBQ o Pitaya Rennes. Si te van más los deliciosos quesos y tostadas, siéntate en la terraza de la quesería Chez Fanch. Y si eres más de crepes, la crepería renesa te da la bienvenida. Y para tomar una copa, el punto neurálgico del barrio es el Poney Club, situado en la esquina de la calle que conduce a un lugar un poco secreto con otras terrazas escondidas: la Prisión Saint-Michel, más conocida con el nombre en clave de «la PSM».
Desde las terrazas de la calle Rallier du Baty tendrás unas bonitas vistas de las fachadas de las casas de entramado de madera tradicionales e incluso podrás ver un vestigio de la muralla de Rennes. De hecho, aquí se encontraba antiguamente la Puerta Saint-Michel, una de las entradas fortificadas principales de la capital bretona.
6. Plaza de Champ Jacquet

Una plaza al sol para tomártelo con calma
Las fachadas de las casas de entramado de madera de la plaza de Champ Jacquet forman parte de las imágenes más conocidas de Rennes. Justo delante de este castillo de naipes, numerosas terrazas ofrecen una exposición soleada óptima para tomar un té, un café o para almorzar, ya sea en el bar de Champ Jacquet, en el Les Fils à Maman, para un ambiente ligeramente retro, o en el Aparté. Para el aperitivo, también nos gusta acudir al Mimo’s Garden antes de visitar los establecimientos de sobras conocidos por los amantes de la fiesta justo enfrente, la Place y la Contrescarpe.
7. Alrededor del parlamento de bretaña

De la plaza del parlamento a la calle saint-georges
Alrededor del monumento más famoso de Rennes, podrás sentarte en numerosas terrazas agradables: el O’Connels, un pub auténticamente irlandés, y Mr Georges, permiten admirar el Parlamento de Bretaña en buena compañía. Desde allí, nos dirigimos a una de las calles peatonales más bonitas, rodeada de terrazas de bares y restaurantes: la Fabrique, el Café des Bains, el Saint-Georges y una gran cantidad de creperías y de restaurantes indios e italianos están abarrotados de visitantes en verano. En la que en otro tiempo fuera la calle de la sed, la primera con ese nombre, podemos disfrutar de un ambiente tranquilo y acogedor.
8. Alrededor de la plaza Saint-Germain

De la iglesia Saint-Germain a la calle Baudrairie
En la actualidad, la plaza Saint-Germain está en obras por la segunda línea del metro, pero aún así las terrazas resultan de lo más agradables: la gente se reúne en el Saint-Germain y en el Seven para degustar deliciosas comidas y el bar Les Petits Papiers tiene sus clientes habituales que vienen a tomar el sol. Alrededor de la iglesia de Saint-Germain hay otras callejuelas con pequeñas terrazas que merecen la pena visitar. En la calle del Vau Saint-Germain, el pub Kilkenny’s hará las delicias de los aficionados al ambiente irlandés.
Justo al lado, en la calle Baudrairie, podrás disfrutar de una serie de terrazas ideales para comer. Con pequeños establecimientos buenos y asequibles, nos dirigimos con los ojos cerrados al Cœur d’Artichaut, donde te recibirán con una calurosa bienvenida y unos deliciosos platos ecológicos y vegetarianos; en el Haricot Rouge podrás degustar los mejores chocolates calientes de la ciudad, en el Bourbon d’Arsel tomarte un café excelente y en el Vino e Gusto podrás hacer un viaje a través de los sentidos italianos. En pocos metros cuadrados, encontrarás una gran selección de platos para saborear en la terraza.
9. Alrededor de la lonja – mercado central

De la calle jules simon a la calle vasselot, las entrañas de la gastronomía
Cada primer domingo de mes, La Lonja – Mercado central acoge las grandes mesas del mercado gastronómico. Pero el resto de los días, el barrio está repleto de terrazas agradables en las calles adyacentes. Frente a la République, a lo largo de la calle Jules Simon, una serie de establecimientos gastronómicos te darán la bienvenida a mediodía y por la tarde. Terrazas donde tomar bien el sol. Entre el Bar’ Expo, La Kitchenette, L’Herbausorus, Le Candiot, Made in Bey y muchos otros restaurantes y tiendas de productos delicatessen, hay ofertas para todos los gustos. Ya seas vegetariano, amante de la cocina internacional o de la gastronomía francesa, el barrio cuenta con multitud de buenos lugares como Léon le Cochon, L’Ambassade, La Chope, Chez Brume, L’AlgoRythme…
Justo al lado, la calle Vasselot es un lugar muy agradable donde sentarse en una terraza para tomar un almuerzo rápido o un café, en el Café Joyeux, por ejemplo, o en Maloan si quieres degustar cerveza artesanal de todo el mundo. También es imprescindible dar una pequeña vuelta por la terraza de la Cité d’Ys y disfrutar del sol en esta taberna insólita, cuya banda sonora es claramente rock.
10. Alrededor de la estación

Fin de línea: todo el mundo a tomarse una copa en la terraza
Antes de marcharte de Rennes o al llegar, si esperas el tren en la nueva estación de TGV de Rennes, no merece la pena irse demasiado lejos para disfrutar de una de sus terrazas interiores como, por ejemplo, la del Café Richard. Nada más salir de la estación, en la plaza, te toparás con las terrazas de Café de Rennes, L’Etal d’Edgar; además, la avenida Janvier cuenta con numerosos restaurantes como, por ejemplo, Les Pêcheurs, Le Café Noir, Le Galopin, el pub irlandés The Station… Descubre los establecimientos en la misma Place de la Gare
Y en el barrio, merece una mención especial la terraza secreta de la taberna L’Arrivée, un marco atípico a dos pasos de los andenes, para que te queden ganas de volver a Rennes.