Jean-Louis Brossard

Jean-Louis Brossard

La aventura de los Trans Musicales contada por su organizador

Jean-Louis Brossard, llegado a Rennes en la década de 1970 para cursar sus estudios, explora desde hace casi 40 años las vanguardias musicales. Durante todo el año, recorre los festivales y las tiendas de discos para encontrar grupos sorprendentes y llevarlos a los Trans. Descubrimientos, recuerdos de conciertos, anécdotas… de eso tiene toda una colección, como la de miles de vinilos con la que comparte despacho. Sin nostalgia alguna, nos cuenta la aventura de los Trans Musicales. Entrevistamos a un amante de la música, fundador, junto a Béatrice Macé y Hervé Bordier, del festival más famoso de Rennes.

«Los Trans musicales nacieron gracias a la gente de rennes»

Jean-Louis Brossard, organizador del Trans Musicales
Jean-Louis Brossard, organizador del Trans Musicales ©Destination Rennes – Nicolas Joubard

¿Cómo surgió la idea de crear un festival de música actual en Rennes?

Fue al ir al festival punk de Mont-de-Marsan (sudoeste de Francia) con Béatrice Macé cuando se nos ocurrió hacer los Trans. Estaban The Clash y muchos grupos más. Me encantó aquella energía. El nombre salió de un disco de jazz que se llamaba «Trans musiques». Desde las primeras ediciones, no todo era rock, no nos limitábamos a una estética concreta.

La salle de la cité, donde nació el festival…

Sí, allí fue donde empezó todo en 1979. En los años 70 ya organizábamos conciertos allí con nuestra asociación, Terrapin. Por entonces, en Rennes había un concierto cada tres meses. ¡Ahora hay diez al día! Rennes ha evolucionado mucho con la música, la ciudad es conocida por ello. En junio de 1979, en la Salle de la Cité, que entonces se llamaba Maison du Peuple, organizamos dos días de conciertos únicamente con artistas de la escena de Rennes.
Los Trans nacieron así, gracias a la gente de Rennes, estudiantes y trabajadores jóvenes. La idea era dar a conocer a los grupos locales que nos gustaban. Lo hacíamos todo nosotros mismos: montábamos la sonorización, nos encargábamos de la seguridad y de los bocadillos, pegábamos los carteles, distribuíamos casetes por los bares… Era muy artesanal.

Jean-Louis Brossard

Dicen que los frescos obreros de la salle de la cité reaparecieron después de un concierto de bérurier noir. Por lo visto, con el calor se desprendieron las placas que los cubrían…

No me extrañaría. En 1986, hicimos un concierto, la fiesta «bérurière», con Bérurier Noir y otros tres grupos. Fue increíble, los Washington Dead Cats acabaron tirando verduras y harina al público… ¡a la mañana siguiente olía todo a sopa de verdura! Había un ambiente estupendo, los «Béru» tienen un público fuera de serie. Volvieron varias veces, incluida la del 30 aniversario.

Es una sala que nos encanta. Beck, Björk y muchos otros han actuado allí. La Cité es sencillamente el alma de Rennes.

El bistrot de la cité, ¿también forma parte de los locales indisociables de la historia de los trans?

Philippe, el jefe del bistró, era miembro de la asociación de los Trans. También trabajó en bares como el Chatham y el Stanley. «Antros de perdición» a los que yo solía ir cuando era estudiante. El Bistrot de la Cité es uno de los sitios que suelen programar muchos conciertos. Un local en el que se mezclan públicos distintos en un ambiente estupendo.

¿Habrían nacido los trans sin el público estudiantil, conocido por su curiosidad?

No lo sé. Su historia nació con los habitantes de Rennes; el público fue llegando después, poco a poco. En las primeras ediciones, venía gente de 18 a 30 años. Ahora, vienen a los Trans desde los 14 o 15 años, el público es más joven y hasta tenemos conciertos para los más pequeños, a partir de 6 años.
La gente que viene a Rennes llega de todas partes, de Bretaña y de fuera también, con su bagaje musical. Saben que aquí es más fácil conocer a otros músicos.
La de los Trans es una historia escrita con los músicos gracias al impulso de algunas personas que traían discos de sus viajes. Los Trans siempre han sido una aventura y todavía lo son, con más de 30 ediciones a nuestras espaldas.

Encuentro con Étienne Daho

La historia de los trans está hecha de encuentros. ¿cómo conociste a étienne daho?

Nos conocimos en la facultad en 1976. Después de hacer dos años de Medicina y el servicio militar, me matriculé en Inglés-Español, antes de decantarme por Psicología. Me encontré en una clase en la que los únicos chicos éramos Étienne Daho y yo. Empezamos a hablar y esa misma noche me invitó a su casa a cenar galettes… Una historia increíble.
Empezó a hacer música con el fotógrafo Richard Dumas y, sobre todo, organizó un concierto en la Cité con los Stinky Toys, su grupo favorito. En 1980, tocó en la segunda edición de los Trans con el nombre de Étienne Daho Jr, acompañado por cuatro músicos de Marquis de Sade. En un momento dado decidió irse de Rennes, igual que Niagara o hace menos tiempo las Superettes o Her.
Lo gracioso es que hoy tengo muchos amigos parisinos —organizadores de espectáculos, managers o músicos— que hacen el camino contrario y vienen a vivir a Rennes. ¡Con el nuevo TGV, pronto seremos como la periferia de París!

Los trans también son un dúo con Béatrice Macé…

Es mi cómplice desde los años 70, nos complementamos bien y conseguimos hacer un buen trabajo con todo el equipo. Siempre es un placer trabajar juntos. Nos conocimos una noche después de un concierto de Nico. Ella iba a estudiar lingüística y latín y griego, pero yo hice que se descarriara un poco hacia el rock.

Jean-Louis Brossard con Béatrice Macé
Jean-Louis Brossard con Béatrice Macé © Destination Rennes / Julien Mignot

En 2016 WAR!, el misterioso artista de Rennes, firmó el cartel de los trans, ¿cómo os conocistéis?

Me gustaba desde hace tiempo, veía su trabajo por toda la ciudad de Rennes. En la calle, hay obras de WAR! por todas partes. Un día me llamaron por teléfono y era él, que quería conocerme. Quedamos en una cafetería, pero no diré en cuál porque él prefiere mantenerse en secreto. Quería hacer un fresco para el Hall 5 y yo le propuse hacer el cartel. Nos tomamos unas copas de vino, hablamos y así fue cómo lo decidimos. Está bien que sea alguien de aquí quien haga el cartel de los Trans. Sobre todo si es un artista como él, que despierta una gran simpatía entre la gente de Rennes.

Otro encuentro, otro recuerdo: el primer concierto de nirvana, hace 25 años…

Fue un momento extraordinario con un grupo que ha marcado el rock de estos últimos 20 años. Ya los había visto en un festival en Holanda en mayo de 1991. Los reservé justo después, por solo 10 000 francos. Dos meses antes de tocar en los Trans, salió Nevermind. En el recopilatorio de los Trans, yo había pensado poner Smell Like Teen Spirit. En todos los bares, todo el mundo ponía el álbum a tope. El concierto fue absolutamente mágico.

Aquel concierto forma parte de los grandes recuerdos de la sala omnisports, que hoy es le liberté y desde entonces ha habido muchos más…

Allí hemos hecho muchos eventos, como las raves en las que utilizábamos lo que ahora se llama L’Étage, un antiguo gimnasio. Recuerdo los conciertos con LCD Sound System y, abajo, conciertos enormes como el de Boo-Yaa T.R.I.B.E., unos tipos encantadores de Los Ángeles. Su líder tenía siete cicatrices en el torso, de impactos de bala. Después del concierto, no querían irse de Rennes. Se habían quedado impresionados con la cantante checa Vera Bila. Un encuentro de lo más improbable como los que solo se ven en los Trans.

«Ubu es mi segunda casa»

bikini machine

Otra sala imprescindible de Rennes: Ubu, un lugar mítico para los amantes de la música

Es una sala particular con un sistema de sonido excelente y un gran equipo. Un local con forma de oreja. Ubu es una sala pequeña, con capacidad para 350 personas en concierto y 500 para fiestas. Me paso la vida allí desde 1987 y todavía me encuentro a gusto. Cuando vuelvo a la Ubu después de ir a otros festivales, me alegro un montón. Es mi segunda casa.
Por la sala Ubu han pasado grandes nombres: Portishead, Justice, Blur, John Spencer Blues Explosion, Jeff Buckley, Franz Ferdinand y Daft Punk en sus comienzos. El primer concierto de Daft Punk casi se cancela. Fue en 1995, el año de las grandes huelgas en Francia. Thomas Bangalter acababa de sacarse el carnet de conducir y tuvo que llevar su material del estudio hasta el avión. Volvieron en 1996 para dar otro concierto y tocaron otra vez sin sus famosos cascos. En Ubu todavía tienen la foto en la que se les ve la cara…

El parc expo acoge los conciertos más grandes de los trans…

Fue una apuesta. Al principio, organizábamos allí las noches Planeta de música electrónica, con dos escenarios, y luego tres, decorados, zonas de descanso, etc. Volvimos allí en un momento en el que Le Liberté estaba en obras para hacer algo que no fuera electrónica. Primero había dos espacios, después tres y cuatro con la Green Room, que creció muchísimo, pasando de 400 personas a 4000.
Es un sitio en el que me siento estupendamente bien. En 3 minutos, pasas de un ambiente a otro, hay buena comida y puedes hacer un descanso. Prestamos mucha atención a responder a las necesidades del público para que la gente se sienta a gusto y pueda descansar: hay que tener en cuenta que estos eventos empiezan a las 8 de la tarde y terminan ¡a las 6 de la mañana!
Para toda una generación de «kids», los Trans van unidos al Parc Expo. No sienten nostalgia por los «antiguos» Trans del centro. Yo tampoco, no soy nostálgico. Cuando alguien me dice que no sale del centro, me muero de risa.

«Rennes, ciudad del rock»: ¿de dónde viene esa reputación?

En los años 80, la prensa se dio cuenta de que estaba pasando algo en la escena de Rennes. Como en otros escenarios del rock que estaban muy vivos en Lyon, Ruan, París o Le Havre. Pero en Rennes era algo particular. Los medios parisinos no tardaron en venir a ver qué pasaba aquí y se quedaron encandilados. El espíritu roquero sigue aquí, con una escena de garaje muy presente con grupos como Chouette, The Madcaps o Kaviar Special.

Rennes también es una ciudad electrónica en la que surgen nuevos talentos autóctonos…

Sí, con las primeras raves de los años 90 dentro del Rave-Ô-Trans, mucha gente descubrió la música electrónica. En cierto modo, en Rennes fue donde antes se empezó a oír este estilo y eso dio a la gente ganas de hacer música electrónica. Recuerdo que invitamos a Invisibl Skratch Piklz, el trío de DJ estadounidenses. En primera fila entre el público estaba un chaval de 14 años, el futuro DJ Netik, que ahora es varias veces campeón del mundo de scratch.

Se habló durante mucho tiempo de la generación de marquis de sade, que marcó una época. Pero, hoy, ¿hay una nueva ola musical en rennes?

Es cierto que, en 40 años de música, han pasado muchísimas cosas y se han dado a conocer muchos grupos de Rennes: Dominic Sonic, Bikini Machine, los Juveniles, que van a sacar su segundo álbum, Her, que empiezan a ser conocidos en el extranjero, Totorro y The 1969 Club.

«El primer sitio que pisé en rennes fue una tienda de discos»

Jean-Louis Brossard en Blindspot
Jean-Louis Brossard en Blindspot

Venir a los trans es una ocasión perfecta para conocer la ciudad y, en especial, las tiendas de discos en las que tanto tiempo pasas

Me encanta ir a las tiendas de discos. Una en la que me siento fenomenal en Rennes es Blindspot (36 rue Poullain Duparc). Prácticamente trabajan solo el vinilo, con una oferta bastante particular, como la música psicodélica iraní, música africana, mucha electrónica y cosas muy curiosas, novedades, reediciones y discos de segunda mano. Hay que rebuscar para encontrar pequeños tesoros, te puedes sentar a leer, etc. En cuanto entras por la puerta, te sientes bien…
Siempre me han gustado las tiendas de discos, desde pequeñito. Es la clase de tienda en la que me puedo pasar horas. Una vez en Inglaterra, a finales de 1976 con Béatrice, fuimos a Rock On, en el barrio de Camden de Londres. Entré a las 12 del mediodía y no salí hasta las 7 de la tarde, con 80 discos de 45 bajo el brazo, ¡y todo por 10 libras!
La tienda de discos es un sitio para socializar, donde puedes hablar de música con otros entusiastas. De hecho, fue en Disc 2000, en Rennes, donde conocí a Hervé Bordier, el otro miembro del trío fundador de los Trans Musicales. Acababa de dejar Saint-Brieuc para venir a estudiar a Rennes y el primer sitio que pisé fue, cómo no, una tienda de discos donde se podían encontrar importaciones de Estados Unidos.
Aunque recibo muchas cosas y descubro nuevos grupos gracias a Internet o yendo a conciertos, todavía compro muchísimos discos en tiendas. No sé cuántos tengo en total, sin duda más de 20 000. En el despacho, tengo la parte de jazz, funk y soul, el rock se queda en casa.
Me gusta el material de los discos, me gusta leerlos, mirarlos, escucharlos. La carátula de un vinilo es como una obra de arte, no solo cuenta el sonido.

Los lugares favoritos de Jean-Louis Brossard

Jean-Louis Brossard en la tienda de discos Blind Spot
Jean-Louis Brossard en la tienda de discos Blind Spot ©Destination Rennes – Nicolas Joubard

La buena música y la buena comida hacen buenas migas en rennes. ¿cuál es tu restaurante preferido?

Me gusta ir al Café du Port (3 rue le Bouteiller). Es uno de mis locales preferidos. Su especialidad son los huevos, los hacen extraordinariamente bien y siempre hay por lo menos un entrante con huevos. Y también tienen vinos muy buenos, vinos naturales y vinos ecológicos.

¿Qué te gusta hacer cuando vuelves a Rennes?

Me encanta salir a pasear con mi perro Duke, casi siempre hacia la Prévalaye, cerca de un árbol centenario magnífico. Me gustan especialmente los conciertos de las ranas en verano en las lagunas. Arman un jaleo increíble entre los cañaverales. Es un sonido extraordinario; habría que grabarles una maqueta.

¿Qué idea de plan cultural aconsejarías sin duda alguna?

Me gusta visitar a la compañía teatral Dromesko. Tienen un montón de gente con mucho talento y te transportan a un mundo radicalmente distinto. Es una suerte tener una compañía así en Rennes. El ambiente del campamento de Saint-Jacques-de-la-Lande es único, muy distendido y amistoso: bebes, comes, conversas. Me encanta.

¿Y qué te gusta hacer los fines de semana?

Otra suerte que tenemos en Rennes es la de estar a 45 minutos del mar. En cuanto hace bueno o incluso cuando hace un tiempo de perros, pongo rumbo a Saint-Malo. Solo con saber que estoy junto al mar me basta.
Pero siempre me alegra volver a Rennes, es una ciudad que me gusta de verdad. Aunque ya no salgo tanto como en mi juventud, hay una oferta cultural extraordinaria con un montón de festivales, cada uno con sus peculiaridades. Aquí hay un caldo de cultivo asociativo superactivo y una gran diversidad cultural, no solo en la música, sino también en el teatro y en la danza. ¡Eso solo lo encuentras en Rennes!

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